Fue un jueves el día que Dante murió, la mañana era fría, el cielo estaba totalmente nublado y el viento soplaba fuerte y ruidoso, uno de esos días en que nadie quiere salir de su cama, cuando las cobijas parecen abrazarse al cuerpo intentando que permanezcas dormido.
Pero para Dante no fue este el caso, realmente nunca fue su caso, él nació en las clases bajas, el único familiar que conocía era su madre, ambos dormían en el piso de una vieja casa abandonada, sus paredes eran frías, el piso se encontraba repleto de escombro , debido a que el techo siempre estaba viniéndose abajo , las ventanas entre maderas hinchadas y vidrios rotos solo dejaban pasar el viento y el fuerte estruendo que dejaba con su paso.
Aquella mañana fue arrollado por un autobús que transportaba pasajeros, cuyo conductor no logro ver al pequeño niño que se encontraba a un costado de este, mismo que esa mañana al levantarse quería cambiar, quería algo más que aquello que había conocido desde el día que vino al mundo.
Cada mañana al levantarse tomaba la poca ropa que tenía y abrazaba a su madre, misma que desde hace algún tiempo había dejado de levantarse de la cama para acompañarlo, debido a una fuerte tos que por más que pasara el tiempo no lograba detenerse, pero esa mañana era distinta Dante no quiso despertar a su madre y simplemente cogió su canasta con algunos dulces y se marchó.
Ese jueves Dante se sentía solo, se preguntaba en silencio por que si él no era malo vivía como vivía y por qué su madre estaba tan enferma, lo pensó sobre todo cuando caminaba entre los autos viendo como las madres apresuradas llevaban a sus niños pequeños a la escuela.
Mientras Dante se encuentra sucio, trabajando entre autos cuyos conductores lo ignoran de la forma más cruel que pudiera existir, sintiéndose solo estando rodeado del ruido de la calle, Felipe de una edad avanzada salió de su casa a recoger el periódico, desde hace algún tiempo se siente perdido.
Pero esta mañana decidió salir por el periódico, y siguió caminando y caminando y caminando cuando de pronto se descubrió a si mismo sin saber hacia dónde se dirigía, esto ya le había ocurrido anteriormente cuando perdía sus llaves que rápidamente olvidaba donde las había dejado.
Ernesto por su parte se había levantado tarde por lo que su camión iba retrasado, si no llegaba a tiempo perdería su premio de puntualidad por lo que decidió dar una vuelta rápida en la que recogería a menos pasajeros para no realizar tantas paradas como de costumbre, por lo que al bajar el ultimo pasajero decidió acelerar.
Era alrededor de las 7 de la mañana cuando Felipe atemorizado por no saber en dónde se encontraba cruzo de una manera inadvertida aquella avenida donde se encontraba Dante se , entre tantos automóviles que intentaban avanzar, y justo cuando la multitud de autos se alejaba de la esquina por la que caminaba Dante, justo cuando Felipe cruzaba la calle, Ernesto casi se impacta contra el anciano pero con sus reflejos viro hacia la derecha sin mirar que Dante se encontraba frente a él.
Todo fue tan rápido, casi nadie lo presencio, o nadie dijo nada, Ernesto siguió su camino, al parecer sin mostrar ningún cambio, solo siguió preocupado por llegar a tiempo. La única persona que pareció notarlo, percatarse de que Dante se encontraba en ese sitio fue Felipe pero su recuerdo se marchó al igual que su memoria.
De Dante solo quedaría un crucifijo roto, que traía consigo desde el día en que nació, aunque no conocía mucho de él y generalmente ignoraba que lo traía consigo, fue lo único que permaneció en aquella avenida en la que con regularidad trabajaba, ya nadie notaria su ausencia.
Ni siquiera su madre lo noto, ella ya no tenía noción del tiempo, mientras se encontraba acostada sobre el frio suelo su enfermedad acabo con ella y la muerte no tardo en llegar. De igual forma en que Dante pareció desaparecer tras el impacto en aquella calle de su madre no quedaría ningún recuerdo.
Precisamente el día que aquel niño había despertado, el día que comenzó a soñar algo diferente, el día que decidió dejar de soñar en esa horrible pobreza en la que nació, justamente aquel día había terminado su existencia en este mundo, se había marchado sin dejar nada a su paso.
Tal vez si el despertador de Ernesto hubiera soñado 10 minutos antes, o si hubiera quedado algún pasajero que hiciera que su velocidad fuera más baja, o si simplemente Felipe no se hubiera perdido aquella mañana y su periódico hubiera estado en su entrada, o si simplemente Dante no hubiera nacido donde nació y tal vez se encontrara seguro en la escuela, tal vez Dante no hubiera muerto.
Pero eso no sucedió nadie hablaría de Dante, ni de lo que le paso y mucho menos de su madre que lo acompañaría en su camino hacia la muerte, ni Felipe ni sus hijos, porque él ya era viejo y su memoria ya había desaparecido, ni siquiera su asesino lo recordaría, no saldría en las noticias, nadie hablaría de ello, porque tan fugaz su vida fue como su muerte.
Dante siguió siendo nada, cuando despertó ya no se encontraba aquí si no en un hermoso lugar donde el clima era perfecto, donde no hacia ni frio ni calor, donde el cielo se encontraba repleto de nubes que amenazaba con llover, pero esa lluvia nunca llega, uno de esos días en los que vale la pena salir de la cama.
Llego a esa enorme casa que conocía muy bien , pero ahora no estaba desmoronándose sino que era cálida, y justo en la entrada se encontraba su madre, de pie esperando por él, porque ya no era lo que dejo, ahora simplemente viviría siendo lo que soñó, viviría despierto en un mundo distinto al que conoció.
Gustavo Téllez Trejo 2
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarJosé Rodrigo Espino Mendoza, 3
ResponderEliminarHeira Flores, 3
ResponderEliminarLiliana Rodríguez 4
ResponderEliminarMartha Zamora, 3.
ResponderEliminarLiliana Tapia Martínez 3
ResponderEliminarCecilia Conde Rendón 3
ResponderEliminar3
ResponderEliminarSusana Galván, 3
ResponderEliminarFernanda Rodríguez: 4
ResponderEliminarKarina Cruz Reséndoiz, 4
ResponderEliminarEstefanía Elizondo, 4
ResponderEliminarEdith Martínez Rodríguez-3
ResponderEliminarDavid Marrtinsky...3
ResponderEliminarJ. Carlos Glez. Piña - 2
ResponderEliminarMiriam Martínez, 3
ResponderEliminarBuena historia, me gusta la estructura de contrapunto... Sólo tienes algunos problemas de redacción, si lo pulieras más quedaría perfecto. 3
ResponderEliminar