Para principios de los años dos mil, en un solitario y desafiante bosque, en las entrañas del país Tzico. Se encuentra un grupo de jóvenes ditrumbianos, en busca de experiencias nuevas de campismo con mucha diversión. La razón por la que están ubicados ahí, nos remonta a días atrás
En el transcurso del mes de agosto en la ciudad de Ditrumbo encontramos a César González. Adolescente dedicado a sus estudios, con la característica de ser muy apasionado, gran participante activo de convivencias y fiestas de amigos sin modales.
César en un momento de relajación, en lo desconocido de su habitación, analiza su entorno y rutina diaria. Lo que le permite darse cuenta sobre la falta de meditación y apapacho a sí mismo. Por ello toma la decisión de irse de vacaciones y descubrir la aventura.
Rodolfo Rojas, mejor amigo de César. Es invitado a vivir una semana en lo profundo de la sierra de Estación, estado donde se ubica Ditrumbo.
Ambos personajes se organizaron y planearon el viaje sin detenerse en los detalles, para que se volviera aún más emocionante la travesía. Rodolfo de menor edad y más extrovertido que su amigo, solo dejo una carta a su tío Euflabio avisándole de su decisión. Por circunstancias desconocidas para Rodolf, solo tenía a un familiar; al que quería y cuidaba mucho.
Euflabio una tarde después del plan de su sobrino, llego a la vecindad y observo la carta. De impresión y desconcierto fue la imagen que proyectaba el señor canoso y jorobado.
El tío y su sobrino por la tarde de ese mismo día, se confrontaron en su pequeña habitación de descanso. Platicaron sobre el viaje a la sierra, poniendo en tema principal la inseguridad y los peligros que vivirían. La charla fue sin encontrar soluciones, lo que los llevo al pleito, entre el único lazo de sangre existente en la familia.
Rodolfo enojado por la actitud de su tío, salió de su acogedora casa y corrió hacía el hogar de su amigo. César se mantuvo sereno y escucho atentamente lo ocurrido tras la voz incomprendida del compañero. El joven de cabellera risada, precursor de la aventura, le comenta al delgado y desesperado que se adelanten en su viaje. Que la partida sea esa misma noche.
Sin pensarlo, decidieron emprender el plan y sin mayores recursos, se dieron al arranque de su plan. Una fauna exótica los esperaba con ansiedad. Después los encontramos caminando por las calles de la tranquila ciudad, buscando algún campesino que los acercara a las orillas del bosque. Para su suerte, las horas pasaban y no se visualizaba un apoyo. Su proyección decía cuanto cansancio y hambre cargaban estos hombres morenos.
Rodolf cansado y triste por su situación, le comentaba a su amigo que declinará de esta vivencia y regresara a pedirle perdón a su desconsolado familiar. César lo toma del hombro y lo invita a sentarse en la incómoda banqueta.
Sentados y silenciosos, descansan la hinchazón de sus pies. César observa a su alrededor y mira una bicicleta tirada en la calle sin explicación alguna. Corriendo va y la levanta, se sube en ella y grita “vámonos”. El imaginativo Rojas, sorprendido y con una sonrisa apresura el paso para montarse en la bici. Juntos parten de nuevo a su futuro desconocido.
Dos días comiendo atún y agua, cambiando de conductor constantemente y deteniéndose cada temblorosa de manos. Llegan a su bosque frío y obscuro, pues la noche se hace presente. Su emoción es tan grande que se bajan de la bici gritando. Corren y se avientan entre las ramas húmedas del lugar, para celebrar su acontecimiento.
El agotamiento, la neblina y la luna que los protege, impulsa a que el sueño aparezca. Luego la tierra endurece las ganas de despertar, por lo que se ponen a disfrutar de lo que ahí se encuentra hasta la tarde del día siguiente.
Sin que comer, ni tomar, César le pide a Rodolf que lo acompañe a buscar alimento. El joven rizado camina felizmente disfrutando y contemplando los paisajes olvidados. La costumbre hace muestra de que ahí no hay algo que hacer.
La travesía por el alimento, el cansancio, el frío, la tranquilidad, solo un acompañante y sin algo por hacer, repercute en que comienzan a desesperarse. Rodolfo con orejas grandes y cabello largo analiza, que la situación es por las ideas disparatadas de su compañero. Cambia su actitud, su enojo es tal que se aleja de su fiel amigo de toda la vida.
César se da cuenta que Rojas se va rápido y trata de alcanzarlo. Los dos se pierden entre la maleza, así comienzan una aventura en solitario. El orejón encuentra una pequeña casa abandonada en la mitad del bosque. Con temor, pero ya la lluvia sobre él, decide meterse a esta para protegerse. Sin algún destello de luz, se introduce buscando un alojo para dormir.
Tras va pasando la noche, la incomodidad se hace presente y el sueño no se puede consolidar. Decide indagar dentro del hogar solo tentaleando; la incertidumbre y el poco valor lo acompañan. La casa transmite ruidos de vejez y olor ha olvidado, por el polvo y la madera que la cubren.
Ese lugar fue construido para que desde ahí, cuidar la naturaleza. Pero las antiguas culturas prehispánicas la asechaban, pues era un objeto que invadía el territorio de sus Dioses. Los brujos o hechiceros de aquellas culturas sacrificaron a los guardabosques que allí se encontraban, además de embrujar la casa.
La maldición decía que cualquier persona que entrara a ese lugar, se perdería en el limbo de la obscuridad y al entrar al bosque, se encontrarían con soledad. Lamentablemente Rodolf enloqueció y vio su sufrimiento por desobedecer y abandonar a su único familiar, el jorobado Euflabio.
Por otro lado, César encontró una desesperación por lastimar a su acompañante. Se perdió entre las hierbas, sin alimento y tranquilidad. El tiempo que pasaba lo hacía enloquecerlo más y hacerlo ver alucinaciones. Por momentos encontraba a su amigo, pero este se alejaba desconsolado. En otros veía lo más importante de su vida pasar por segundos, observaba a su familia, hasta que se congelo del cuerpo al ver a un anciano que lo contemplaba fijamente.
Un señor canoso, jorobado, chimuelo, en silla de ruedas, con gran amargura y con una mirada penetrante de odio sobre el chico rizado. Un espejismo era lo que atravesaba la vista del joven. Una persona semejante al tío Eu.
Su culpa lo hacía entristecerse más, corrió hacía él. Lo abrazo lamentándose por la pérdida del único familiar que le sobrevivía. Le comentaba sobre lo que sucedió, le pedía perdón a cada momento. El anciano no lo comprendía, solo lo rechazaba y le pedía que se alejara. Cada intervención del adolescente la negaba, no le creía las palabras, pues nada recordaba.
La profecía se volvió realidad. El sueño de la aventura se cumplió, pero la vida y amistad se derrumbó.
Todo aquel humano que vivía en las orillas del bosque, contaba que varias personas han desaparecido sin explicación. Una cruz comprobaba tales palabras. Una cruz vieja y rota por cada persona maldecida.
Sí la historia es o no verdad, la cuestión es que de César González y de Rodolfo Rojas, nunca se supo que fue lo que les paso. El tío Euflabio y la familia de César reportaron la desaparición, pero nunca supieron su paradero.
La personalidad de los personajes cambia del principio al final de la historia. En las situaciones de la vida se presenta una imagen personal errónea y esto nos lleva a enfrentarnos con acciones o momentos que corresponden a esa personalidad. El problema se presenta cuándo hay un choque de realidades.
También en varias ocasiones no disfrutamos o valoramos la vida y elementos que la acompañan. Dejamos de lado a los seres importantes para nosotros, olvidamos su cariño y nos enfocamos en la rutina. Por esa situación creemos que alejarnos de la realidad nos dará la tranquilidad, la verdad es que sí nos da paz, pero no lo hacemos de la manera adecuada.
En las decisiones de la vida se deben hacer con responsabilidad, obedecer a la familia, por el rol y experiencia que tienen. En ocasiones el arrepentimiento viene después de la tragedia, pero porque llegar a ese momento.
La vida es distinta para cada uno; lo complicado cada quién lo forja, la desesperación cada quién lo permite, y lo grande del vivir cada quién lo decide.
Miriam Martínez, 5 :)
ResponderEliminarItalia Gutierrez, 2
ResponderEliminarGUstavo Téllez Trejo, 1
ResponderEliminarMartha Zamora, 2.
ResponderEliminarHeira Flores, 3
ResponderEliminarLiliana Tapia Martínez 4
ResponderEliminarCecilia Conde Rendón 2
ResponderEliminar3 :)
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ResponderEliminarSusana Galván, 2
ResponderEliminarFernanda Rodríguez: 3(:
ResponderEliminarmuy bien te pongo 3
ResponderEliminarArturo Espinosa Arias 3
ResponderEliminarDavid Martinsky... 3
ResponderEliminarEdith Martínez Rodríguez-3
ResponderEliminarEstefanía M. Elizondo, 3
ResponderEliminarJ. Carlos Glez. Piña - 5
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ResponderEliminarAlgunos problemas con el uso de verbos (manejo de tiempos), saltos en la historia que de momento no permiten apropiarse de la trama, algo compleja la función del narrador, errores ortográficos,después lo comentamos. 2
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